La zona de confort es un término que atraviesa a todos los escritores.

Ya sea que escribamos poesía, teatro o narrativa, siempre caemos en los mismos dos o tres lugares: los poetas leen teatro, y alguno que otro, se anima a escribir una pequeña obra; los novelistas cada tanto coquetean con los cuentos; los dramaturgos leer algunos cómics. Pero ninguno se anima a ir mucho más allá.

Esta zona de confort nos limita un montón, porque siempre vamos a estar con la misma clase de ideas y de herramientas literarias.

Si alguna vez seguiste de cerca la carrera de un mismo autor vas a saber de lo que hablo.

En general, la mayoría de los escritores prolíficos suelen caer en las mismas historias, los mismos personajes, los mismos conflictos, los mismos géneros, las mismas ideas.

Desde los 12 años escribo poesía y hasta que no publiqué El valle mortal, mi primer libro de poemas, nunca me había planteado seriamente escribir otro género. Es cierto que había intentado escribir algún que otro cuento, sin demasiado éxito más que el de terminar un par, con sudor y lágrimas incluídos, y que tenía la idea de una novela.

Con la llegada de mis libros, haber empezado este blog y dar cuentos de clases me quise desafiar a ir un paso más allá.

Pero al principio hubo un pequeño problema: la falta de experiencia.

Ahora bien, después de algunos años creo que puedo dar algunos consejos para salir de nuestra zona de confort literaria.

 

POR QUÉ SALIR DE LA ZONA DE CONFORT

No existe una única forma de salir de nuestra zona de confort, pero con los años descubrí que la gente que lo logra suele hacerlo por dos razones: o una desgracia/ crisis existencial/ saturación, o por un propósito más grande que uno.

Englobo en un mismo punto a todas aquellas situaciones que nos superan, porque más o menos son lo mismo: tenemos un punto de quiebre en el que nos damos cuenta de que no estamos yendo por buen camino, y que hay cosas que cambiar.

Por supuesto, no es lo que recomiendo.

Lo ideal es empezar a tener una misión, y después trabajar y organizarte en base a ella. En este artículo de Superhábitos te enseñan cómo hacer una.

Desde que tengo una misión, siento que tengo un propósito en la vida, algo por lo que estar acá y ayudar a otros. Como digo siempre: “La literatura es una excelente herramienta para darle sentido a la vida”.

 

CONSEJOS PARA SALIR DE TU ZONA DE CONFORT

Pero además de la misión, podemos hacer muchas otras cosas para salir de nuestra zona de confort. Veamos algunas:

  • Tener proyectos literarios. Ya sea participar en un concurso, como presentar tu novela en una editorial, siempre que tenemos un proyecto en mente, vamos a tener combustible de sobra en nuestro vehículo narrativo. En cambio, si escribimos por escribir -algo en lo que no estoy en contra, por supuesto- es más complicado salir de nuestra zona de confort.
  • Participar en un taller literario. Una de las cosas que mejor te forma es relacionarte con otros escritores. En el día a día no solemos conversar sobre libros, sobre historias y sobre personajes. Menos que menos si trabajamos y estudiamos en rubros que no tienen nada que ver con la literatura. Un tip extra, para los más avanzados: si te animás, podés crear tu propio taller. Como dice la frase: quien enseña algo, lo aprende dos veces.
  • Escribir otros géneros. Si leíste atentamente el principio del artículo, sabías que este consejo se caía de maduro. Todos los géneros tienen algo para aportarnos: el teatro nos puede ayudar a escribir mejores diálogos y a crear personajes más interesantes; la poesía un mayor manejo de la abstracción, el uso de la palabra y del ritmo; la novela nos permite una gran práctica de hábitos de escritura, un mejor uso de la planificación e investigación y nos ayuda a conocernos a nosotros mismos.
  • Pensar en el lector. Uno de los problemas más habituales de los escritores principiantes es un rechazo absoluto por la corrección. Y esto afecta seriamente al resultado final de nuestro trabajo. Por ende, los lectores van a ver algo incompleto, con errores y deficiencias. Pero si pensamos en ellos vamos a tomarnos más en serio nuestro trabajo y vamos a revisar nuestros escritos, no una ni dos, sino tantas veces lo requiera.

 

Salir de nuestra zona de confort puede resultar un poco abrumador al principio, pero es solo cuestión de tomar la decisión de hacerlo y tomar cartas en el asunto.


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