Por Fede Arriola

Cuando llegan las vacaciones siempre pensamos lo mismo: con tanto tiempo libre por delante, con menos obligaciones y más distensión vamos a poder leer todos esos libros que tenemos en la lista de pendientes.

Pero los días corren y este anhelo no se hace realidad.

¿Por qué? Las razones son muchas y depende de cada lector, de su situación y de su estrés, pero me gustaría compartir algunas:

  • El semestre fue muy duro, requirió mucha concentración de tu parte y lo que menos querés ahora es seguir con la cabeza ocupada.
  • No tenés constancia para leer, te cuesta pasar de la primera página.
  • No tenés ningún libro en casa que te convenza.
  • Tenés muchas cosas pendientes y lo que menos querés es desaprovechar tu tiempo libre para empezar un libro que posiblemente no termines.

Y así pasan otras vacaciones en donde no leés nada.

El problema principal no es tanto literario —aunque todos sabemos la importancia que tiene para un escritor leer habitualmente—, sino que vamos a sentir culpa por no habernos esforzado en leer o aunque sea intentarlo.

La buena noticia es que no es una cuestión de esfuerzo, sino de conocer algunas estrategias simples para que leer no sea algo difícil de lograr.

Veamos algunas:

  • Leer por bloques. En una de mis últimas clases quise hacer un experimento. Le leí a una alumna un cuento de Guy de Maupassant, pero en tres partes. La idea de leer por bloques es que podés leer más cantidad en un mismo día y la concentración no se va mermando con el correr de las páginas. No es lo mismo leer 10 páginas de un tirón, sin entender las últimas 5, que leer 15, en tres bloques de 5, entendiendo todo.
  • Dejar el libro si no te engancha. A muchos nos cuesta abandonar la lectura, si es que no nos gusta en las primeras páginas; pero creeme, una vez que aprendés a soltar, podés leer cosas muy interesantes y no vas a sentir que perdiste otras vacaciones.
  • Aprovechar el tiempo. Algo que tenemos que aprender de las vacaciones y de la vida en general es que el  tiempo libre no es sinónimo de concentración, sino de desenchufarse. O sea, podemos tener muchísimo tiempo para nosotros, pero no significa que vamos a saber usarlo a nuestro favor. Por eso es preferible elegir muy bien los libros que vamos a leer.
  • Leer blogs. A veces una lectura larga no nos ayuda, para el tiempo que tenemos. Por eso una buena práctica es leer blogs. Un artículo no te lleva mucho tiempo de leer y puede enseñarte muchísimo.
  • Leer poesía o cuentos. Una novela requiere mucho más de tiempo que un poema o un cuento. Para eso podemos aprovechar nuestras vacaciones para leer muchísima poesía y algunos cuantos buenos cuentos.

Espero que estas vacaciones puedas lograr leer más que las vacaciones pasadas.


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