POR FEDE ARRIOLA

 

Este artículo es la primera parte de una trilogía que habla sobre tomar notas. Aquí vas a aprender sobre la importancia de hacerlo y cómo desarrollar el hábito.

Siempre lo dije: uno de los primeros problemas que los escritores tenemos que resolver es el de la hoja en blanco. Cada vez que tenemos el tiempo y la energía para trabajar en nuestras historias, no nos podemos dar el lujo de quedarnos frente a la pantalla sin saber qué escribir.

Por eso tomar notas es uno de los hábitos más poderosos que tenemos los escritores.

Además, este hábito nos permite enfrentar otro problema muy común: el de olvidarnos las cosas. ¿Nunca te pasó que se te ocurrió una idea y dijiste: “Ya la anoto”? Pero cuando quisiste hacerlo… magia, te olvidaste. Qué odioso, ¿no?

Bueno, esto no se tiene que repetir.

Pero vayamos por partes. En este artículo vamos a profundizar en la importancia de tomar notas y en cómo empezar el hábito. En el segundo, vamos a ver cómo podemos tomar buenas notas. Y por último, en el tercero, cómo ordenar tantas ideas.

Suena tentador, ¿verdad? A por ello 😉

 

LA IMPORTANCIA DE TOMAR NOTAS

Como dije al principio, no debemos confiar en nuestra memoria. El cerebro no está diseñado para recordar cosas, y por más que seamos como Funes el memorioso, es importante que tengamos un lugar en donde dejar anotadas nuestras ideas.

Además, con la experiencia descubrí que tener anotadas las ideas en un lugar me permitía desarrollarlas y, por ende, mejorarlas.

Te doy un ejemplo. Un hábito que tengo incorporado hace mucho es el de anotar mis sueños. Ya me pasó más de una vez que me interesó la historia, así que suelo convertirla en otra cosa; en general, en un cuento.

(Y sí, seguramente recordaste el cuento Casa tomada de Julio Cortázar).

Gracias a anotar mis sueños y mis ideas, siempre tengo algo sobre lo que escribir.

Pero ahora veamos algunos tips para que puedas desarrollar el hábito.

  • Tomar notas cada vez que se te ocurre algo, revisarlas y desarrollarlas. Qué frase más boluda, Fede. Y sí, lo admito. Lo que pasa es que tenemos que acostumbrarnos a hacerlo, y por más obvio que suene, lo tenía que escribir. Pero presten atención al final: no se olviden de revisar las notas y de desarrollarlas.
  • Llevar una libreta a todas partes. Esto lo hice durante años, hasta que me convertí en minimalista. La verdad es que llevar una libreta es fantástico, porque hay ideas que necesitan un poco más de espacio. Y además, debo confesar que nos hace sentir más bohemios. Una vez que empezamos a tener una libreta, vamos a recibirnos de escritores 😉
  • Reciclar las historias que escribimos. Un buen lugar para buscar ideas es en nuestros cuentos viejos, en nuestras novelas incompletas, en los cuadernos de nuestra infancia. Y esta es una buenísima idea para desarrollar el hábito de tomar notas.
  • Llevar un diario. Existen un montón de formatos diferentes para escribir un diario (de escritor, de poesía, con imágenes, de agradecimiento). Yo probé casi todos. Actualmente mezclo un poco de cada uno. Con esta conducta matás dos pájaros de un tiro: podés trabajar el hábito de tomar notas y el de escribir. O tres: porque también podés practicar elementos de escritura o de corrección.

 

No te das una idea de lo poderoso y efectivo que es este hábito. Parece muy simple —quizás algo tonto—, pero en su simpleza está todo su poder. Acostumbrate a tomar notas, a escribir frases sueltas, a escribir párrafos enteros.

Una vez que empezamos a tomar notas, empieza a surgir un nuevo problema: podemos volvernos adictos a hacerlo. O por lo menos es algo que a mí me pasó.

Tengo notas en todos lados: en mi carpeta de Drive, en mi Evernote, en Asana, en las notas de mi celular, en carpetas.

Por eso algo en lo que estoy trabajando hace un tiempo es en tomar buenas notas y en ordenarlas. Pero eso es algo que vamos a trabajar más adelante.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *