Si tenemos un problema financiero, no podemos resolverlo con técnicas aisladas, porque cada problema —deudas, no llegar a fin de mes, no poder comprar lo que queremos—, va a repetirse. En cambio, si queremos mejorar nuestras finanzas, primero tenemos que ser alguien próspero.

Lo mismo lo podemos aplicar a cualquier cosa: en nuestras relaciones familiares, de amistad y de pareja, siendo mejores oyentes, estando más presentes; en nuestra meditación, siendo más espirituales; y por supuesto, en la escritura.

Muchos de nosotros no avanzamos con nuestra escritura por una simple razón: todavía no somos escritores, todavía no lo sentimos en lo más profundo de nuestro corazón.

Pero pensamos que los problemas son otros: nos distraemos con facilidad, no tenemos tiempo, no tenemos buenas ideas, nos cuesta terminar los libros que empezamos a escribir, no sabemos si lo estamos haciendo bien.

Y todos estos problemas son reales. Sin embargo, son mucho más fáciles de solucionar si empezamos realmente a considerarnos escritores.

Cuando empezamos a hacerlo podemos:

  • Encontrar momentos para escribir sin sentir culpa.
  • Enfocarnos con facilidad, porque vamos a crear rutinas.
  • Ejercitar nuestra escritura, y así mejorar como escritores.
  • Avanzar y profundizar en nuestros cuentos y novelas.
  • Terminar los libros que empezamos a escribir.
  • Publicar y planificar nuestros proyectos a largo plazo.

Por supuesto que van a seguir apareciendo problemas, y que muchos de ellos no van a ser tan fáciles de resolver. Pero lo que es seguro que al ser escritores es que vamos a lograr mucho más de lo que habíamos imaginado en nuestros sueños más locos.


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