Muchos de nosotros parecemos una montaña rusa a la hora de escribir: pasamos por meses en los que no escribimos nada, en donde el carro sube lentamente por la cuesta; y otros momentos de trabajo intenso, donde caemos con muchísima adrenalina y los brazos en alto, celebrando la victoria de ser tan productivos.

Y por más que creamos que esto lo vamos a sostener en el tiempo, no es así. Porque como bien saben todos los que leen con regularidad mi blog, la inspiración va y viene cuando a ella se le canta, y no podemos depender 100% de sus caprichos.

El problema principal de depender de la inspiración y de esos momentos de trabajo intenso es que no podemos terminar nuestros proyectos ni pensar a largo plazo. Esto hace que cada libro sea una tortura, porque nos corren los plazos y empezamos a apagar incendios.

La solución es más simple de lo que parece: crear rutinas a la hora de escribir. Veamos algunas ventajas que tienen, para que puedas convencerte y empieces a trabajar en las tuyas.

 

  • Te permite no depender de la inspiración.
  • Te permite organizar mejor el trabajo de cada libro; cada capítulo, cada cuento y cada poema lo vas a poder trabajar con foco y disfrutando del proceso.
  • Vas a poder adelantar trabajo y mientras estás promocionando tu libro, vas a empezar a planificar el siguiente, e incluso empezar a escribirlo.
  • Vas a tomar mejores decisiones artísticas y profesionales.
  • Podés disfrutar mucho más la escritura, porque no vas a estar cansado y tu cerebro va a estar más acostumbrado a hacerlo diariamente.

 

En una oportunidad Maximiliano Rodríguez, cuando volvió a su club Newell’s, les aconsejó a sus compañeros y a los directivos que empezaran a planificar, porque así podrían trabajar menos y lograr más. Pero le dijeron que no. Es que culturalmente no estamos acostumbrados a hacerlo. Y los que lo intentan, son desplazados y hasta se burlan un poco.

Pero nosotros no somos así. Nosotros ya sabemos la importancia que tienen las rutinas en nuestra carrera como escritores. Y de hecho, haciendo un paralelismo con Maxi Rodríguez, quiero decirte que si te organizás vas a trabajar menos y a ser más creativo. Te lo digo por experiencia.

Ahora bien, ¿qué cosas debería tener nuestra rutina?

 

  • Un buen horario. Los escritores no somos todos iguales y por eso es fundamental saber muy bien cuándo rendimos más, cuándo estamos más concentrados y con energía.
  • Buenos acuerdos con la familia. La diferencia entre los escritores consagrados y nosotros, es que la familia de ellos saben que la escritura es muy importante y que esos momentos son sagrados. Si nuestros hijos y nuestra pareja no lo saben, ¿por qué no nos deberían interrumpir? ¿Por qué somos nosotros los que nos enojamos?
  • Buen material disponible. Algunos escribimos mejor en computadora y otros mejor a mano. Algunos usan muchas lapiceras de colores, hojas, borradores, lápices, y otros son minimalistas. Algunos son bien desprolijos y otros super metódicos. Lo importante es saber previamente qué necesitamos a la hora de escribir y tenerlo a mano.
  • Buena música. Acá es muy variado, porque lo que a mí me puede ayudar a concentrar a otro puede aburrirle profundamente. Por ejemplo, a mí me cuesta escuchar música en español cuando estoy escribiendo.
  • Infusiones. Actualmente soy más del agua, pero cada tanto me preparo unos mates. Las infusiones en general nos permiten concentrarnos mejor y acostumbrar a nuestro cerebro a darse cuenta de que estamos por entrar en nuestra rutina.

 

Como dije, cada persona es un mundo y no somos todos iguales. Sin embargo, la diferencia para dar el siguiente paso en nuestra escritura es generar rutinas que nos permitan dedicarle más tiempo y más foco a la hora de escribir.

Categorías: Organización

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