POR FEDE ARRIOLA

 

Todos en algún momento pasamos por lo mismo: sentimos que nos estamos repitiendo, que nos estancamos con nuestra escritura y que todas las ideas que se nos cruzan por la cabeza ya las trabajamos o ya existen.

Otro problema habitual es el de quedarnos sin ideas. Queremos escribir, pero nada digno de ser plasmado en el papel o en la pantalla sale de nuestro cuerpo.

Hago memoria y pienso en lo que hice en esos momentos en que sentí que mis ideas estaban caducas. Y entre esos recuerdos lo que siempre regresa son mis cambios de aire, gracias a mis múltiples intereses.

Si solo me dedicara a escribir poesía, la verdad que seguramente sentiría un gran bloqueo y me enfrentaría constantemente a la hoja en blanco.

Como sea, quizás no tengas tantos intereses diversos como yo, y lo que necesites son algunos consejos literarios para renovar tus ideas de escritura. Bueno, acá estás en el lugar correcto.

 

PONERTE DE CABEZA

Podés acostarte en la cama o en la mesa, y mirar a tu alrededor patas para arriba.

Pero Fede, eso es una boludez, dirás.

No necesariamente. A Hiro, el protagonista de la película Grandes héroes, le sirvió. Este es un truco que se lo había recomendado su hermano. Y debo confesar que a mí también me funcionó.

Lo que logramos al darnos vuelta es cambiar el punto de vista. Es como cuando los pintores se alejan del cuadro para ver todo el conjunto, así volver al detalle con más objetividad.

Otras maneras de darnos vuelta es compartiendo con un amigo, con un colega o con algún coordinador de talleres literarios algo en lo que estés trabajando, para que te dé su punto de vista y puedas ver las cosas desde otro lado.

 

MEZCLAR GÉNEROS

Así como nació el policial negro, la ciencia ficción o la no ficción de Truman Capote y Rodolfo Walsh, nosotros podemos mezclar géneros. Maravilloso con terror, suspenso con romance, erótico con comedia.

Hay una idea que se me grabó en la cabeza y que me encanta: por más que estemos escribiendo una tragedia, nuestra obra puede tener un paso de comedia.

Y si pensamos en los mejores escritores, los más divertidos y completos, mezclan géneros, incluyen escenas de sexo en sus novelas históricas, como en el caso de Ken Follet en Los pilares de la tierra.

 

CAMBIAR DE NARRADORES

Siempre usamos entre dos y tres narradores. Nos repetimos a nosotros mismos y no nos damos cuenta. Por ejemplo, de la primera persona personaje protagonista y de la tercera narrador omnisciente no salimos.

Pero existen muchos más, y no los aprovechamos.

Muchas veces, con renovar algo tan simple como usar un narrador que no usamos nunca, todas nuestras ideas empiezan a mejorar y la maquinaria vuelve a su marcha habitual.

 

PROBAR NUEVOS SABORES

Desde que vivo en Salta cocino todos los días. Mi novia me empezó a pasar recetas y a darme consejos. Pero después de un tiempo, llegó la etapa lógica de la experimentación. ¿Cómo quedará el azúcar con esta cebolla? ¿Qué tal la pimienta en este plato?

Lo mismo podemos hacer con la literatura. ¿Y si empezamos a escribir teatro? ¿Y si me anoto en un curso de fotografía? ¿Qué tal si empiezo a tocar la guitarra?

A mí me gustan varias disciplinas. Y con el tiempo descubrí que todas me pueden aportar algo interesante para alguna otra.

Por ejemplo, gracias al taller de dramaturgia breve al que fui pude mejorar mis diálogos y el trabajo de mis personajes. Y gracias a mi experiencia como poeta pude escribir varias letras de canciones.

 

PÁGINAS MATUTINAS

Julia Cameron recomienda que todas las mañanas escribamos tres páginas con lo primero que se nos cruce por la cabeza. En lo particular, tres páginas me parece un montón. Vos probá con un párrafo diario. Va a haber días en los que vas a querer escribir más y otros que menos.

En estas páginas matutinas vamos a anotar cualquier pavada, por más ridícula que nos parezca. Si un día no sabés sobre qué escribir, ponés: “Hoy no sé sobre qué escribir”. Si un día sentís que el ejercicio es una reverenda boludez, escribís: “Este ejercicio es una mierda”.

Julia lo recomienda para artistas bloqueados, ya sean escritores, cineastas, escultores, fotógrafos, o cualquiera que lo necesite. A mí la idea me gusta más que nada porque también nos ayuda a practicar el hábito de la escritura y a renovar nuestras ideas literarias.


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