POR FEDE ARRIOLA

Existen muchas formas de presentar a un personaje. Sin embargo, no todas ellas nos sirven. Esto significa que hay algunas que son más efectivas que otras, algunas más verosímiles y más interesantes.

¿Por qué es importante presentar bien a nuestros personajes? Básicamente, para que los lectores no se confundan a la hora de leer y no se mareen. Y también  porque tienen que sentir algo por ellos: simpatía, antipatía, rechazo, empatía, enojo.

Si les mostramos a un personaje, pero pasa desapercibido, es muy probable que no se enganchen con la historia.

Pero hay algunos problemas recurrentes a la hora de introducir personajes. Veamos algunos:

  • No darle el suficiente desarrollo. Creemos que con solo decir su nombre nuestros lectores ya van a recordar quién es. A mí muchas veces me pasa que se me confunden los nombres de los personajes en las historias que escriben mis alumnos. Especialmente en las novelas en donde hay muchos personajes. Recuerdo una escena en particular, en donde aparecen cinco personajes y ninguno tiene el suficiente desarrollo.
  • Nombres parecidos. Otro error muy común es que los personajes tengan nombres similares. Por ejemplo, si escribimos un cuento sobre dos hermanas, es preferible que se llamen Diana y Rosalía, en lugar de Mariana y Marcela. Es mejor que se llamen Juana y Estefanía, en vez de Diana y Dana, por dar algunos ejemplos.
  • Ponerle nombre a personajes que son irrelevantes. Como dijo Marcelo di Marco en uno de sus videos: “Un ejemplo para presentar al personaje puede ser: ‘Y entonces vio llegar a Alberto, el vecino del quinto piso’. Con esa referencia ya vamos a saber quién es. Sin embargo, si Alberto no va a tener entidad, si solo va a aparecer una sola vez, es mejor llamarlo ‘el vecino del quinto piso’, y listo”.
  • Que aparezcan muchos personajes a la vez. Muy similar al primer punto. Existe una tendencia muy generalizada en presentar en uno o dos párrafos a más de tres personajes. Y nosotros creemos que el lector tiene que saber quién es quién. No, queridas y queridos. Vayamos de a poco, e intentemos no marear a nuestros lectores.

Ahora que conocemos los problemas típicos que aparecen a la hora de presentar a un personaje, veamos cómo lo podemos hacer de una forma más efectiva:

  • Descripciones. En el cine tienen muchas ventajas que nosotros no,: la cámara lenta, la música, los contrastes de color. En cambio, nosotros solo nos valemos de palabras. Entonces, lo que podemos hacer es describir tanto el entorno que lo rodea —el lugar en donde vive o en donde trabaja; o por ejemplo, si es un personaje sombrío, el ambiente oscuro, la energía que hay en el aire—, como al personaje mismo —cómo es su aspecto físico, cómo son sus gestos, las acciones que realiza, algún diálogo que demuestre su personalidad.
  • Si un personaje se describe a sí mismo, cuidado. Una buena forma de hacerlo es en un diálogo, o que tenga que ver con el contexto, como por ejemplo cuando Holden Caulfield, el protagonista de El guardián entre el centeno, dice: “Colgó mi abrigo en el armario del recibidor y, mientras, me eché el pelo hacia atrás con la mano. Por lo general, lo llevo cortado al cepillo y no tengo que preocuparme mucho de peinármelo”.
  • Que otros personajes hablen de él. Por ejemplo, dos personas están reunidas y empiezan a hablar de alguien, opinan sobre su vida, cuentan un poco de su historia.
  • Compararlo con otros personajes. Por ejemplo, si nuestro protagonista es un tipo rudo, muy seguro de sí mismo, sería interesante ponerlo en una situación de riesgo, en donde todos a su alrededor sienten miedo, pero él se mantiene tranquilo.
  • No presentarlo en absoluto. No vamos por la vida describiendo a la gente en nuestra cabeza. Podemos hacer como el minimalismo, en donde no se describe en absoluto, y damos por sentado que los lectores ya saben lo que ven.

Para lograr presentar bien a un personaje es importante que sepamos bien quién es y cómo es su historia. Muchas veces cometemos el error de escribir historias sin planificar nada en absoluto.

Al trabajar en nuestros personajes, no solo vamos a poder presentarlos de una forma efectiva, sino que además vamos a poder mejorar nuestras historias.


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