La mayoría de los escritores escriben menos de lo que les gustaría. Los que escriben dos veces por mes, les gustaría hacerlo cada semana. Los que escriben una vez por semana, les gustaría hacerlo todos los días. Los que escriben veinte minutos diarios, les gustaría hacerlo en una hora.

En este tiempo trabajando con mis alumnos y con mis propias historias, descubrí que con veinte minutos diarios es más que suficiente. De hecho, si hacemos dos o tres ajustes en nuestras mañanas, vamos a poder dedicarle ese tiempo, o incluso más.

Para muchos esto es una locura. Si este es tu caso, te pido que sigas leyendo, porque te voy a dar varias claves para que lo puedas lograr.

Veinte minutos es el tiempo ideal porque te permite entrar en sintonía con lo que estás escribiendo. Si tenés un poco de práctica, probablemente llegues a escribir entre 300 y 400 palabras, lo que hace una página.

Una página por día, a veces más, a veces menos, ya puede convertirse en un cuento o el capítulo de una novela.

Solo es cuestión de hábitos.

Veamos cómo podés lograrlo.

  • Hábitos. Trabajar en nuestros hábitos es la clave para empezar a hacerlo cotidianamente. Al principio, siempre es preferible trabajar en la constancia, más que en la cantidad de tiempo, la cantidad de páginas o la calidad.
  • Rituales. Todos tenemos rituales diarios, en donde aparecen diferentes hábitos. Durante la mañana nos lavamos los dientes, desayunamos y prendemos la televisión para ver el clima. En la ducha cantamos, en el almuerzo respondemos mensajes y así sucesivamente. Lo ideal para trabajar en el hábito de la escritura es empezar por nuestras mañanas, porque es un momento en el que tenemos más foco y control sobre las cosas que pasan.
  • Seguimiento de hábitos. Matías Salom recomienda que para poder incorporar un hábito más rápidamente y sepamos si estamos cumpliendo con él o no, pero además poder hacerle ajustes, controlemos en una planilla o en una app, si cumplimos o no con el hábito.
  • Saber dónde buscar las ideas. Muchas veces encontramos el tiempo para escribir, pero no sabemos en dónde sacar esas ideas. Por eso, lo ideal es que tengamos un lugar en donde ir a buscarlas. Yo te propongo que para eso tengas un arsenal de ideas: tu entorno (tu historia personal, la de tus familiares y amigos, en tu trabajo), tu comunidad (las historias de tu ciudad, de tu provincia, del país en el que vivís o en la región), y tus lecturas (los libros que leíste, pero también las series y películas que ves a diario).
  • Saber qué cosas hacer. Otra clave para poder escribir cada mañana es saber qué cosas hacer. Por eso es fundamental tener un sistema. En mi caso, suelo recomendar uno con tres pasos: planificación, escritura y corrección.

Si cada mañana le dedicás aunque sea diez o quince minutos a escribir, no solo vas a lograr mejorar tus historias, sino que además vas a poder trabajar en tu libro y en un futuro poder publicarlo.


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