Por Fede Arriola

Los personajes son fundamentales para nuestras historias.

Aunque suelen trabajarse más en el teatro y en el cine, siempre nos pueden ayudarnos a mejorar nuestros cuentos y nuestras novelas.

Para desarrollar un personaje tenemos que seguir dos reglas fundamentales:

  1. No tienen que ser parecidos a nosotros. Cuando no trabajamos un personaje, corremos el riesgo de que hable y opine como nosotros.
  2. Ni ser parecidos entre sí. ¿Cuántas historias leíste en donde todos los personajes se parecen entre sí? Yo muchas.

En donde más se notan estos problemas es en los diálogos. Por eso muchos escritores prefieren evitar este recurso, pero no es la idea.

Por el contrario, si desarrollamos, aunque sea mínimamente, a nuestros personajes, sus conversaciones mejoran muchísimo y es en donde más se nota nuestro trabajo.

Para que puedas mejorar a tus personajes quiero compartirte cuatro consejos que se suelen usar en dramaturgia y cuatro personales.

 

CONSEJOS DEL TEATRO

Hace un par de meses fui a un taller de dramaturgia, coordinado por Daniel Dalmaroni. Allí aprendí muchísimo contenido que ya mismo estoy aplicando en mis clases y en mi propia escritura.

Una de las cosas más interesantes es cómo se trabaja un personaje en el teatro. Aquí va la lista:

  • Aspecto físico. Esto incluye no solamente su altura, el color de pelo y todo lo que vemos a simple vista, sino también algunos rasgos particulares como el tartamudeo, la renguera, tics, etcétera.
  • Condición social. Si el personaje es rico, pobre, rey, mendigo, etc.
  • Temperamento. Si es enojón, tranquilo, miedoso, valiente, temerario.
  • Contradicción. Los personajes contradictorios agregan mucha originalidad a nuestras historias. Tienen rasgos que a simple vista no suelen juntarse. Por ejemplo, un psicólogo neurótico, un hippie de familia adinerada, un policía honesto.

Con estos cuatro elementos ya vamos a tener un buen personaje, aunque me gustaría agregar cuatro consejos personales más a la lista.

 

CONSEJOS PERSONALES

Los siguientes consejos los fui desarrollando con mi propio trabajo y me gustaría que me des tu opinión. Para vos, ¿valen la pena?

Veamos cada uno:

    • Ideología política. Muchas personas se enfrentan a la vida según un marco de referencia. Un militante de izquierda no habla ni piensa de la misma forma que una persona de derecha a la que no le gusta hablar de política.
    • Estudios universitarios. Algo similar sucede con los estudios. No es lo mismo un personaje que apenas sabe leer y escribir, que un pedante ratón de biblioteca, que le encanta mostrar constantemente su amplio diccionario.
    • Profesión u oficio. El abogado piensa en leyes, el médico en cuerpos y enfermedades, los cuentistas en historias. Así que no te olvides darle un trabajo a tu personaje.
    • Voz. Toda mi vida escuché mucha radio. Amo las voces. Cada una es particular, cada persona se expresa y modula de un modo diferente. Tiene su tono, su velocidad de hablar, sus caprichos idiomáticos y su diccionario personal. Ponerle una voz a cada personaje, aunque solo sea en nuestra cabeza, puede enriquecerlo notablemente.

 

Al respecto, muchas veces escuché a lectores y escritores quejarse de historias donde parece que los personajes no trabajan. Por eso te digo que prestes atención al punto tres, no solo para mejorar a tu personaje, sino para darle verosimilitud a tus cuentos y novelas.

***

Cada historia es única y nosotros podemos hacerla memorable si aprendemos a contarla de un modo particular, con personajes que solo nosotros podemos crear.

Cuando pienso en mis personajes preferidos, me doy cuenta de que no son parecidos entre sí. Los personajes de Salinger no se parecen en nada a los de Cortázar, los de Onetti a los de Paul Auster, los de Murakami a los de García Márquez. Por solo citar algunos ejemplos.

Espero que este artículo te ayude a mejorar tus personajes y tus historias.

***

Descargá la guía gratuita Los 3 enemigos del escritor.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *