Hace unos años descubrí que la mayoría de mis alumnos no tienen muchos inconvenientes técnicos a la hora de escribir una historia. Es cierto que a algunos les cuesta la etapa de la planificación —buscar las ideas y desarrollarlas, pensar en los personajes y sus conflictos— y a otros la etapa de la corrección. Sin embargo, con las herramientas adecuadas la mayoría logra saltar rápidamente estos obstáculos.

En realidad, los retos más habituales a los que se enfrentan mis alumnos tienen que ver con la organización. Los escritores queremos dedicarle tiempo de calidad a nuestras historias, porque queremos terminar de escribir nuestro libro y sentirnos orgullosos de nuestro trabajo.

El problema es que tenemos muchas responsabilidades que atender: el trabajo, la familia, los estudios universitarios.

Más allá de que esto no se solucione de la noche a la mañana, me gustaría hablarte del poder que tiene organizar tus semanas y cómo podés llevarlo a la práctica.

 

ORGANIZAR NUESTRAS SEMANAS

Nuestra sociedad está organizada por semanas, así que esto no nos va a resultar muy difícil, ya que pensamos en este bloque de tiempo.

Frases como “nos vemos la semana que viene” o “no veo la hora de que llegue el fin de semana” son muy habituales en nuestras conversaciones.

Si aprendemos a organizarnos de esta forma, vamos a poder encontrar momentos concretos para sentarnos a escribir. Ya que al dejar de pensar en cómo queremos que sea nuestro día y tener una mirada más holística, va a ser más sencillo detectar bloques concretos en donde podemos desplegar la magia.

 

PENSAR EN NUESTROS ROLES

Los roles son aquellas funciones que nosotros representamos en algún lugar o en alguna situación. Por ejemplo, en la universidad podemos tener el rol de estudiantes, en el trabajo el rol de empleado, en nuestra familia el rol de padre.

Una vez que detectamos y explicitamos nuestros roles más importantes, vamos a tener semanas equilibradas. Con este enfoque es muy sencillo darnos cuenta si estamos muy enfocados en un rol, descuidando otro.

Otra ventaja que tiene es que vamos a poder dedicarle más tiempo de calidad a nuestra escritura, ya que podemos tomarlo como un rol más de nuestra vida.

 

PONERNOS OBJETIVOS SEMANALES

Una vez que conocemos nuestros roles, la clave está en ponernos objetivos semanales para cada uno.

Los objetivos nos permiten enfocarnos en las cosas realmente importantes y dejar de hacer cosas fútiles que nos roban mucho tiempo, como las redes sociales o la televisión.

Cuando nos ponemos objetivos literarios, como escribir un capítulo o anotarnos en un concurso, vamos a avanzar más rápido hacia objetivos más grandes, como convertirnos en escritores.

 

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Una vez que aprendemos a organizar nuestras semanas, a explicitar nuestros roles y a ponernos objetivos, cada día nos va a resultar mucho más sencillo sentarnos a escribir todos los días.

Probalo durante unas cuantas semanas y después contame los resultados.


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