Cada vez que empezamos una historia, muchas veces no sabemos cuáles son los temas principales que vamos a trabajar, qué personajes van a aparecer y cuál va a ser el final.

Cada punto que se vaya presentando puede generar algunos problemas si no los trabajamos a tiempo. Es como caminar a oscuras en un lugar que no conocemos muy bien.

Por eso para mí es tan importante planificar una historia.

Además gracias a tener una buena planificación podemos enfocarnos en las cosas importantes y no dejar nuestros cuentos y novelas por la mitad, como muchas veces pasa.

Hoy te quiero hablar de un recurso muy útil a la hora de planificar una historia, que nos permite darle un sentido a nuestro protagonista y a que la historia sea más profunda y entretenida.

Este recurso se trata del objetivo. Todos tenemos algunos objetivos en la vida, hay gente que se los propone solo a principios de año y hay gente que trabaja y planifica con objetivos.

Si nosotros aprendemos a darle un objetivo a nuestro protagonista, muchas cosas podrían mejorar: el nudo en donde aparecen los obstáculos que lo alejan, el final para saber si cumple o no con su cometido.

Para que trabajes mejor este tema, quiero compartirte cinco consejos prácticos para que tu protagonista tenga mejores objetivos.

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Para mejorar el camino que recorre nuestro protagonista en una historia, ya sea en un cuento o en una novela, es importante que le pongamos un objetivo.

Este objetivo nos va a ayudar al lector a empatizar con el personaje y a enfocarnos a la hora de escribir.

Muchas veces empezamos a escribir un cuento o una novela sin saber muy bien qué es lo que va a pasar. La mayoría de las veces, esto nos trae muchos problemas: tardamos el doble de tiempo en escribir, agregamos información inútil, olvidamos de agregar otra que podría ser más importante, dejamos la historia por la mitad.

Todo esto podría resolverse con un truco muy simple: ponerle un objetivo a nuestro protagonista.

A continuación quiero compartirte varios consejos para que tu protagonista tenga un objetivo claro e interesante.

#1. TENER CLARO EL CONFLICTO

Existen tres clases de conflictos para una historia: el interno, el relacional y el ambiental. A partir de un conflicto es cuando se empieza a tener un objetivo a resolver.

#2. CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS

Si nuestro protagonista no cumple el objetivo que le propusimos, tiene que pasar algo que lo afecte emocional, física o espiritualmente. Si en cambio al no cumplir el objetivo todo sigue igual, nuestro objetivo todavía no sirve.

#3. BUSCAR OBJETIVOS AJENOS

Cada vez que leas un cuento o una novela, cada vez que mires una serie o una película, cada vez que vayas al teatro, pensá en el objetivo que tiene que cumplir el protagonista. En la mayoría de los casos lo vas a ver con claridad.

#4. PENSÁ EN LOS OBSTÁCULOS

Siempre que el protagonista quiere cumplir su objetivo, aparecen obstáculos que lo alejan de su cometido. Por eso, para que una historia sea interesante, los obstáculos tienen que ser muchos, variados y originales.

Si no se te ocurren más de tres obstáculos, quizás tu objetivo esté fallando.

#5. EL FINAL

El final nos ayuda mucho a trabajar nuestro objetivo. Edgar Allan Poe recomendaba empezar los cuentos por el final, así el efecto era más efectivo y no prometemos al principio de la historia cosas que después no vamos a cumplir después.


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