POR FEDE ARRIOLA

Amo hacer mapas mentales. Como dicen en España, son la leche.

No soy un especialista en el tema y si buscás por internet, vas a encontrar muchísima información por si no sabés qué es y te interesa conocer más.

Acá simplemente te voy a dar algunas ideas para que los puedas usar a la hora de escribir. O sea, contarte en qué momento los podés usar.

  • Organización. No sé si sos un escritor organizado o no. Lo que sí te puedo asegurar es que a la hora de organizar tu semana y a la hora de organizar la escritura, los mapas mentales son una herramienta excelente para priorizar.
  • Planificar. La planificación de una historia es la parte más breve. Toma mucho más tiempo escribir y corregir. Sin embargo, hay muchas cosas que podemos planificar: el conflicto y los obstáculos, los personajes, los objetivos de cada uno de ellos, los capítulos, etc.
  • Capítulos. Cuando estamos escribiendo una novela o una nouvelle, van a aparecer muchos capítulos y quizás nos hagamos lío con el orden, o con las ideas que podrían aparecer en cada uno. ¿La solución? Mapas mentales 😉
  • Bloqueo. Cuando estás bloqueado, los mapas mentales pueden ayudarte un montón a desbloquearte. Hace poco hable del bloque del escritor. Así que si estás en esa etapa, podés leer ese artículo.
  • Personajes. Algo que me gusta cada vez más es desarrollar a los personajes, pensar en sus vidas, en sus opiniones, en su ideología. Por eso los mapas mentales son una de las herramientas que más uso a la hora de trabajar en ellos.

  • Elecciones. Cuando estás armando tu libro de cuentos o tu libro de poemas, los mapas mentales te pueden ayudar a elegir cuáles vas a incluir y en qué orden.

 

 

Y bueno, para muchísimo más: para tu vida, para tus estudios, incluso para tu trabajo. Repito: los mapas mentales son la leche.


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