POR FEDE ARRIOLA

Pasan los años y sentimos que no logramos alcanzar nuestros sueños literarios. Procrastinamos, nos distraemos, estamos desorganizados o nos invade el miedo. Y así para el tiempo y no podemos escribir ese ansiado libro, no podemos terminar esa bendita novela.

Incluso a mí me cuesta un poco avanzar con mi propia obra, más allá de que publiqué dos libros de poemas y que doy clases, talleres y cursos.

Quiero que entiendas que esto no puede seguir así. Tenemos que trabajar a fondo en este problema, para que no traiga consecuencias aún más catastróficas al final de nuestras vidas:

  • No cumplir nuestro sueño de publicar libros.
  • Demorar en arrancar y tener menos tiempo y energía para contar todo lo que nos gustaría.
  • Que tu vida sea una mierda llena de actividades rutinarias y aburridas.
  • No tener lectores a los que les cambies la vida con tu mirada única del mundo.

Pero no todo está perdido.

Hoy quiero compartirte algunos consejos que a mí me sirvieron en estos últimos cinco años para poder publicar, dar clases de escritura y tener alumnos maravillosos que también pudieron terminar de escribir sus propias historias.

  • Hábitos. Como dice mi mentor Santiago Salom, los hábitos son la respuesta absoluta contra la fuerza de voluntad. Si aprendemos a desarrollar buenos hábitos, nos va a resultar muy simple avanzar con nuestros cuentos y nuestras novelas. Si no sabés por qué hábito empezar, te recomiendo dos: escribir o corregir.
  • Profesión. Tardé cuatro años en publicar Crepitar. La demora fue porque supuestamente tenía cosas más importantes que hacer. Pero eso es pura mierda. No lo hacía porque tenía miedo de fallar. Todo cambió cuando tres alumnos publicaron sus libros y me di cuenta de que escribir era mi profesión y lo tenía que tomar como parte de mi trabajo. Porque si quiero inspirar a otros con su propia literatura, tengo que dar el ejemplo.
  • Talleres. Los talleres son una excelente forma de adentrarnos en la literatura y de conocer gente del palo.
  • Misión. Podés llamarlo como quieras: misión, propósito, objetivo, meta. No importa. Tenés que saber hacia donde ir. Tenés que escribir porque eso viniste a hacer al mundo y si no lo hacés, le estás fallando a la vida.
  • Organización. Muchas veces sabemos exactamente lo que queremos y nos morimos de ganas de hacerlo, pero no podemos dedicarle el tiempo que nos gustaría. Esto se resuelve de un modo muy simple: aprendiendo a organizarnos. Hay una frase que leí una vez y que me encanta: “La organización es poner tus sueños en una agenda”. Y eso es lo que te invito a hacer.
  • Desafíos. Este año decidí empezar a compartir desafíos mensuales con todos ustedes. En el próximo artículo voy a profundizar sobre el tema. Mientras tanto te cuento que ponernos desafíos nos puede ayudar a escribir más seguido.

Estos son algunos consejos que te doy para crear un gran año literario. Podría recomendarte muchos más, pero lo más importante es que lo hagas de un modo simple y que vayas cambiando tu vida de a poco.

Un paso a la vez y en menos tiempo del que te imaginás, sin darte cuenta, cambiás el chip y todo empieza a salir bien. Confiá en mí 😉

 

 


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