Es muy común ver que muchos escritores no avanzan con sus libros por falta de inspiración. En lo personal, considero que este es uno de los primeros problemas que debemos resolver, porque hay muchas cosas que tenemos que aprender.

Pero más allá de que podemos estar inspirados con más regularidad, si sabemos cómo hacerlo, es fundamental que empecemos a trabajar en nuestros hábitos, para adquirir herramientas de escritura, y que tengamos atajos para los momentos en que las ideas no nos acompañan.

Existen muchos beneficios de avanzar con nuestra escritura, más allá de si estamos o no inspirados:

  • Podemos terminar los proyectos que empezamos.
  • Podemos enfocarnos en mejorar las partes de nuestra escritura que más nos cuestan, como la corrección o los diálogos.
  • Podemos planificar a largo plazo nuestro trabajo.
  • Podemos trabajar hábitos que no tengan que ver con la literatura, pero que nos ayuden indirectamente, como la organización o el foco.
  • Podemos empezar un nuevo hobbie que potencie nuestra literatura, como tocar un instrumento o aprender un nuevo idioma.

En cambio, si seguimos esperando que llegue la inspiración y nos frustramos porque no se nos ocurre ni una idea, y las pocas que se nos ocurren nos parecen una basura, no vamos a poder hacer nada de la lista.

Ahora bien, más allá de trabajar en nuestros hábitos, podemos ver cómo se inspiran otros escritores, y qué herramientas usan para organizarse.

  • Observación. Es increíble que teniendo cinco sentidos no los aprovechemos al máximo. Cuando hablo de la observación, no me refiero solo a mirar lo que está a nuestro alrededor ni a las personas, sino ir un paso más allá: degustar a fondo el almuerzo, rozar con los dedos las sábanas, oler las cosas que vayamos cocinando, escuchar con atención los sonidos de nuestro entorno mientras meditamos. Nuestro querido Ray Bradbury recomendaba que usemos todos nuestros sentidos para escribir, y de hecho, su literatura es tan memorable, entre otras cosas, porque sus descripciones son sumamente interesantes al usar cada uno de los sentidos.
  • Pastiche. Cuando empezamos a escribir, es muy común que imitemos a nuestros escritores preferidos. Describimos de la misma forma, contamos la misma clase de historias, narramos con la misma intensidad. A partir de que empezamos a encontrar nuestra voz, lo vamos dejando de hacer. Sin embargo, hay muchos escritores con experiencia que cada tanto lo hacen, como un juego o como una provocación, sin darse cuenta del poder que tiene esto.
  • Transposición. Este es un recurso muy interesante que recomiendan tanto Marcelo di Marco como Antoine Albalat. Consiste en convertir un poema en cuento o viceversa. 
  • Música. Silvio Rodríguez contó en una oportunidad que se inspira para escribir sus canciones a partir de otras. Por su parte, Jaime Altozano recomienda que para escribir canciones mezclemos elementos de otras canciones, como la melodía, parte de la letra, algunos arreglos, pero hacer los cambios necesarios para que no sea una copia. Pero Fede, este es un blog para escritores. No me molesten, que yo hablo de lo que se me cante. Y si no ves el poder que tiene esto para tus propios poemas y cuentos, ya es problema tuyo.
  • Planificación. Si pensamos cuáles son los personajes que van a participar en nuestras historias y cuáles van a ser los conflictos a los que se van a enfrentar, vamos a poder desarrollar mejor las ideas y a profundizar en la escritura.

Pero no te olvides que es fundamental trabajar en tus hábitos, porque es muchísimo más importante la constancia, que la inspiración, y que la calidad de nuestro trabajo, o la cantidad de páginas que escribamos.


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