POR FEDE ARRIOLA

 

Las vacaciones de invierno en Salta son unas semanas antes que en otras provincias del país. Además, cuando hablamos de otros lugares del planeta, sabemos que las costumbres cambian, al igual que las estaciones.

Como sea, el tema es que la mayoría de nosotros tenemos un poco más de tiempo libre, más tiempo con la familia y con los chicos, más tiempo para leer los libros pendientes, más tiempo para escribir todo lo que habíamos abandonado…

o no…

Porque los días pasan y cuando nos queremos dar cuenta, perdimos todo nuestro preciado tiempo sin hacer nada de todo lo que queríamos.

Hace un tiempo escribí un artículo con las razones por las que en vacaciones no podemos leer todo lo que nos gustaría. Veamos algunos ejemplos:

  • El semestre fue muy duro, requirió mucha concentración de tu parte y lo que menos querés ahora es seguir con la cabeza ocupada.
  • No tenés constancia para leer, te cuesta pasar de la primera página.
  • No tenés ningún libro en casa que te convenza.
  • Tenés muchas cosas pendientes y lo que menos querés es desaprovechar tu tiempo libre para empezar un libro que posiblemente no termines.

 

Y la frase lapidaria de aquel artículo: “El problema principal no es tanto literario, sino que vamos a sentir culpa por no habernos esforzado en leer o aunque sea intentarlo”.

La maldita frustración que siempre nos tira abajo.

Pero con buenos consejos, todo esto se soluciona:

  • Bajá las expectativas. Tenemos que conocernos bien y ser honestos con nosotros mismos. Si en todo el año no leímos nada, no intentes leer cuatro libros; con uno es suficiente. Si en el año escribiste poco y nada, no intentes escribir una novela; con un cuento es suficiente. Y es muchísimo más que no hacer nada.
  • Organizate. Si sos bueno organizando, prepará lo que vas a hacer en tus dos semanas, tanto lo literario como lo personal. Si no sos muy bueno en este tema, intentá organizar por semana. Esta es una costumbre que tengo desde 2015 y tengo que decir que me sirve un montón, ya que me ayuda a enfocarme.
  • Buscá horarios de soledad. En vacaciones empieza a haber mucha gente a tu alrededor que te puede quitar tiempo para leer y escribir. Por eso, intentá buscar espacios y momentos de intimidad.
  • Sé feliz. Este es un consejo que siempre me daba mi madrina. Todavía no encontré una excusa literaria para compartirlo en mi blog, así que lo pongo acá, aunque quede fuera de contexto.

 

 

Y un consejo extra: no esperes a tus vacaciones para hacer lo que tanto amás. Empezá a incorporar en tu rutina diaria pequeños espacios para leer y escribir, y convertilos en hábitos 🙂


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