Si saltáramos de un día a otro, sin detenernos un minuto, y de un lugar a otro, como un hámster corriendo desenfrenadamente en su rueda, nos volveríamos locos.

Todos alguna vez vivimos una situación similar. Íbamos del trabajo a la facultad, de una reunión a otra, de una actividad a una juntada. Y seamos sinceros… lo que más recordamos de esa época es el estrés.

Con una mano en el corazón, ¿disfrutábamos de las actividades en esa época?

Los lectores sienten lo mismo al leer una historia. Si los personajes van de un lugar a otro, si no se detienen en el tiempo, se van a marear y no vamos a poder desarrollar una historia.

 

EL PODER DE UNA ESCENA

Me gusta pensar las escenas como en una obra de teatro: personajes concretos, en un lugar en concreto, en un momento específico.

Esto nos va a permitir desarrollar mejor un conflicto, un objetivo y que nuestros lectores conozcan mejor a cada personaje.

Las escenas tienen tres elementos principales:

Las escenas nos ayudan a escribir historias más largas, profundas, interesantes y entretenidas. Solo es cuestión de mezclar estos tres elementos.

 

CONSIGNA

Llevanos a tu lugar preferido en el mundo y escribí un diálogo entre tu abuelo y un amigo suyo.


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