Cuando empecé a dar mis primeros talleres literarios apareció un pequeño problema: algunos ejercicios funcionaban a la perfección, mientras que otros no tenían cabida.

Esto fue empeorando con el tiempo, y me daba cuenta de que cada día me costaba más crear buenos ejercicios a la hora de poner consignas.

De hecho, al día de hoy algunos alumnos se quejan, quiero creer que a modo de juego.

Pero, ¿por qué es importante hacer ejercicios a la hora de escribir?

En primer lugar, los ejercicios nos ayudan a no depender de nuestra imaginación un 100%. Si solo dependemos de las ideas que se nos ocurren, es probable que un día nos quedemos sin ninguna, o que nos empecemos a repetir a nosotros mismos.

Por otra parte, los ejercicios aumentan nuestra creatividad. Algo que descubrí en estos años es que ante la misma consigna, dos alumnos escriben historias completamente diferentes. Mientras uno pone el foco en un personaje, otro lo hace en el conflicto; mientras uno describe en detalle cada escena, otro hace dialogar a los protagonistas a más no poder.

Por último, sabemos en dónde encontrar las ideas. En la Argentina tenemos una fuerte tradición con los talleres literarios. Y muchos escritores desarrollaron parte de su carrera literaria a partir de consignas que dan los coordinadores.

 

LAS CLASES DE EJERCICIOS

No hay un solo tipo de ejercicios, por supuesto.

 

  • Ejercicios cerrados. Consiste en dar los personajes y parte del conflicto ya preestablecido. Debo confesar que es una clase que me gusta mucho, pero a varios alumnos no, porque los limita.
  • Ejercicios abiertos. Consiste en dar algunas pautas de escritura, pero sin demasiadas pistas. Hay que tener cuidado con estas consignas, sobre todos si estamos arrancando, porque cuando no tenemos tantas herramientas, como la planificación de personajes, podemos dispersarnos, no entender la consigna y quedarnos con gusto a poco del resultado obtenido.
  • Ejercicios a partir de una lectura. El preferido de muchos coordinadores. Consiste en leer un poema o un cuento, y a partir de ahí dar la consigna, acorde a un tema que se dio en la lectura.
  • Ejercicios a partir de herramientas de escritura. Si queremos mejorar algún aspecto de nuestra literatura, como los diálogos o las descripciones, podemos pensar en consignas que nos ayuden a mejorar. Algo que digo siempre es que los escritores practican poco, a diferencia de otros artistas como los músicos o los pintores, que hacen ejercicios solo por el mero hecho de seguir practicando técnicas.
  • Restricciones. Un tipo de ejercicios que amo. Las restricciones no son más que un par de reglas, en general restrictivas, que nos ponemos para escribir.

Seguramente existan más clases de ejercicios, pero creo que con estos criterios ya tenemos más que suficiente para mejorar nuestra escritura.

 

 

EJERCICIOS CERRADOS

  1. Tu mejor amigo entra en una cafetería y empieza a gritar como loco. Entonces el guardia del lugar…
  2. Dos monjas cruzan la calle con el semáforo en rojo. Un auto frena de repente, y entonces…
  3. Esta mañana empezaste a escribir una carta de amor. Como perdiste la práctica, buscás en internet cómo se hacía una. Pero te empezaste a distraer con las redes sociales. Escribí la carta más disparatada que se te ocurra.
  4. Una cena con amigos termina de la peor manera: alcohol por demás, rompen cosas que no deberían, llega la policía. Entonces…
  5. Un ovni aparece en el cielo de tu ciudad. Todos se quedan mirando dicho objeto, pensando que está por llegar una invasión extraterrestre. Pero entre la confusión y la multitud empiezan a haber varios problemas: saqueos, robos, accidentes. Escribí la historia completa.
  6. A tu superhéroe preferido se le rompe el auto en la puerta de tu casa y te pide usar el teléfono.
  7. Tu mejor amigo conoce a tu primer amor, y se enamora. Vos te enterás de casualidad. Entonces…

 

EJERCICIOS ABIERTOS

  1. Elegí dos personajes de diferentes libros o películas y hacelos discutir.
  2. Inventá un deporte, con todas las reglas que se te ocurran, y escribí una historia en donde vos y tus amigos lo jueguen. No te olvides de pensar en cada personaje y en el conflicto.
  3. Pensá en algún hecho significativo de tu infancia y escribí la historia. Si te da vergüenza, podés cambiar el nombre de los protagonistas.
  4. Entrá en algún portal de noticias, elegí una historia al azar, y escribí la historia. Tip: en las noticias nos dan la historia terminada. Vos podrías empezar a escribir mucho antes de que empezaran los problemas.
  5. Pensá en el conflicto de uno de tus libros preferidos y reversioná la historia.
  6. Recordá la última serie que viste y pensá en los objetivos de algún personaje. Ahora cambiá el lugar, los protagonistas, y escribí tu propia historia, manteniendo el objetivo.
  7. Elegí un perro que conozcas; puede ser tuyo, el de algún familiar cercano o de un amigo. A partir de ese personaje, escribí la historia de un rescate heroico. En mi caso particular, tengo tres perros y cada uno participaría de una forma totalmente distinta del rescate.

 

EJERCICIOS A PARTIR DE LA LECTURA

  1. Buscá un poema que te guste y transformalo en un cuento.
  2. Buscá un cuento clásico y cambiá el punto de vista. Podés hacer quedar bien al villano, o contar la historia desde otro personaje.
  3. Elegí una escena de alguna novela que recuerdes y escribí tu propia versión.
  4. A partir de una obra de teatro que hayas leído, escribí tu cuento, cambiándole el nombre a los personajes y el lugar en donde transcurren los hechos.
  5. Buscá microrrelatos en internet. Elegí el que más te guste y escribí tu propia versión, pero intentando que sea mucho más larga que el original.
  6. Si tenés un poco más de práctica, elegí un cuento que te guste y escribí una nouvelle donde el protagonista sea un personaje secundario del cuento que elegiste.
  7. Buscá un cómic que te guste y a partir de cierta viñeta, reescribí la historia.

 

EJERCICIOS A PARTIR DE HERRAMIENTAS DE ESCRITURA

  1. Elegí un actor o una actriz que te guste y empezá a desarrollar un personaje. Elegí su nombre, describí su aspecto físico y su temperamento, y empezá a escribir su historia.
  2. Elegí uno de los tres conflictos de las historias, y a partir del que elijas, empezá tu propia historia.
  3. A partir de un personaje que ya hayas escrito, ponele un nuevo objetivo que tenga que resolver obligatoriamente y hacelo trabajar en esa dirección. Ojo, que las cosas no le resulten tan simples.
  4. Describí todas las habitaciones de tu casa, con el mayor lujo de detalles, como si tuvieras una cámara de video en la mano. De hecho, si querés podés sacarles una foto a cada una y ayudarte de esa forma.
  5. A partir de algún cuento que ya tengas escrito, transformalo en una obra de teatro. Esto te va a ayudar a mejorar muchísimo los diálogos de tus personajes.
  6. Elegí un cuento corto que hayas escrito y agrandá el nudo haciendo que tus personajes hagan cosas. Cuantas más hagan, mejor. Y si alguno tiene un objetivo, intentá que las acciones sean cosas que lo alejan de él.
  7. Buscá algún escrito tuyo, mientras más viejo mejor, y empezá a corregirlo.

 

RESTRICCIONES

  1. Escribile a un amigo por WhatsApp y a partir de su respuesta, escribí una historia.
  2. Elegí tu color preferido y escribí una historia o un poema en donde dicho color sea un factor determinante.
  3. Buscá un poema que no conozcas y escribí un cuento en donde aparezcan la mayoría de las palabras.
  4. Prendé la televisión o mirá un video en Youtube y a partir de lo que dicen las personas que ahí aparecen, escribí un diálogo.
  5. Pensá en una palabra que no te guste y escribí un poema que lleve dicha palabra en cada verso.
  6. Abrí el diccionario y elegí 10 palabras al azar. Después escribí algo que incluya cada una de ellas.
  7. Escribí una historia en la que los personajes no tengan nombre, apodo o algo que los distinga. El desafío está en que el lector no se maree. Aunque también podés jugar a marearlo.

 

***

Estoy seguro de que muchos de ustedes van a decirme que una consigna puede entrar tranquilamente en otra categoría. Y probablemente sea verdad. Pero acá la idea es otra: ejercitar nuestra creatividad y mejorar como escritores.

Ahora bien, si a partir de alguno de estos ejercicios escribís algo y me lo querés enviar, podés hacerlo a federicomanuelarriola @ gmail.com

Voy a estar encantado de leerte.


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