La mayoría de los escritores queremos dedicarle más tiempo de calidad a nuestro trabajo, pero con las obligaciones diarias —el trabajo, el estudio, la familia—, se nos hace cada vez más complicado.

Si queremos transformar nuestras ideas en cuentos y terminar esa bendita novela, necesitamos dedicarle tiempo de calidad a nuestra escritura.

El problema principal es que muchos piensan que con las ganas es suficiente: “Cuando tenga tiempo voy a dedicarme profesionalmente”. Sin embargo, parafraseando a Santiago Salom, la fuerza de voluntad no nos permite cumplir con nuestros objetivos.

Para eso, la clave está en trabajar en nuestros hábitos, porque como dice Salom, “Los hábitos son la respuesta absoluta contra la fuerza de voluntad”.

Más allá de que existen muchos tipos de hábitos que nos pueden ayudar para escribir todos los días, hoy me gustaría compartirte cómo se ve por dentro el hábito de escribir una historia.

EL HÁBITO DE ESCRIBIR UNA HISTORIA

Las historias tienen una forma concreta que si conocemos, vamos a poder desarrollar el hábito de la escritura.

Para eso vamos a tener en cuenta dos cosas:

  • Los conflictos de los personajes. Como ustedes ya saben, las historias tienen personajes que sufren problemas, desafíos en forma de conflictos y con objetivos que quieren alcanzar.
  • La escritura de escenas. Para poder convertir nuestras ideas en una historia, la clave es poner a nuestros personajes en un lugar concreto, en un momento concreto.

Veamos en detalle cada uno:

LOS CONFLICTOS DE LOS PERSONAJES

Cada vez que hablamos de una idea literaria, puede incluir muchas cosas: colores, palabras imágenes.

Sin embargo, no todo es realmente importante.

Para desarrollar una buena idea necesitamos conocer a nuestros personajes y ponerles conflictos.

  • Personajes. Todas las historias tienen personajes, aunque a veces da la sensación de que los escritores se olvidan de está máxima. Si queremos desarrollar el hábito de la escritura de nuestra historia, podemos desarrollar a nuestros personajes. Para eso podemos preguntarnos cómo son, de qué trabajan y cuál es su estilo de vida, entre otras cosas.
  • Conflictos. Una vez que sabemos quién es nuestro personaje, es hora de pensar cuáles son los conflictos. Esto nos va a permitir escribir historias mucho más entretenidas e interesantes.

LA ESCRITURA DE ESCENAS

Uno de los problemas principales a los que nos enfrentamos los escritores es la dificultad de parar nuestras ideas al papel.

Para solucionarlo, poner a nuestros personajes en un lugar concreto, en un momento concreto, es fundamental.

Para eso podemos trabajar tres herramientas que podemos usar para el hábito que estamos desarrollando:

  • Diálogos. Los diálogos nos permite darle una voz a nuestro personaje y darle más tensión a las escenas.
  • Descripciones. Gracias a las descripciones, los lectores pueden conocer mejor el lugar en donde transcurren los hechos y a cada personaje.
  • Acciones. Finalmente, las acciones nos ayudan a qué nuestros personajes cobren vida y que la historia sea mucho más dinámica.

EN RESUMEN

Para poder escribir una historia y trabajar este hábito, la clave está en desarrollar nuestros personajes y sus conflictos, y después escribir escenas en donde enfrentan estos problemas.


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