POR FEDE ARRIOLA

Cada vez que viajo en micro a algún lugar de mi país —Rosario, Necochea, Córdoba, etc.—, siempre me encuentro con muchísimo campo.

A simple vista, puede parecer aburrido, pero algo que aprendí con tantos viajes es que si aprendemos a observar, siempre pasa algo, siempre vamos a encontrar algo interesante para ver: un árbol caído que llama nuestra atención, una pareja de pájaros, pescadores en un arroyo.

Mientras escribía este artículo, viajando desde Buenos Aires a Salta, vi dos cosas que me llamaron la atención: una pista de aterrizaje y una vía abandonada.

La vía me hizo reflexionar en el menemismo, época Argentina en donde muchas personas quedaron sin trabajo y cerraron cientos de estaciones de tren, a lo largo y ancho del país.

La pequeña pista de aterrizaje fue algo un tanto extraño. Unas luces led en pleno día me habían llamado la atención. Segundos después descubrí de qué se trataba. Como no sé del tema, quizás sea algo muy común en el campo. Tiene su lógica. En algún lugar tienen que aterrizar las avionetas fumigadoras.

Estas fueron dos cosas que me trajeron muchas ideas literarias, una vez que les pude prestar atención. Y esto mismo podés aplicar vos en tu vida para mejorar tus ideas de escritura.

Laurence, la esposa de Juan José Saer, contó en una oportunidad que su marido podía pasar mucho tiempo observando cosas cotidianas. Por ejemplo, un día estuvo entretenido con un pájaro de su jardín, que después agregó en una de sus novelas.

Este es el desafío que te quiero proponer en febrero: observar. A continuación, algunas ideas de las cosas a las que le podemos prestar atención:

 

  • Personas. Ya sea en el transporte, en la facultad o en el trabajo, podés observar a las personas y describirlas mentalmente. ¿Cómo van vestidos? ¿Cómo se mueven? ¿Hablan con un volumen alto, pausadamente, son alegres, comunican con el cuerpo?
  • Paisajes. Imaginate cómo describirías el lugar en el que estás. Podés hacerlo con la mente,  anotarlo en tu celular.
  • Árboles. Me encanta mirar los árboles. Todos tienen algo para decir, una historia para contar.
  • Autos. Pero no te quedes solo con lo que ves en el exterior. Buscá detalles, golpes, rayaduras, observá a la gente que viaja en su interior, cómo maneja el conductor.
  • Carteles. Los carteles de la calle son muy divertidos. A veces tienen faltas de ortografía o incoherencias. Esto nos recomendaba un profesor, para practicar análisis sintáctico.
  • Graffitis y murales. Las calles hablan a partir de su arte, pero para escuchar lo que dicen hay que aprender a observar.
  • Casas. Otra cosa que me encanta observar. Durante años trabajé de pintor de obra y una de las cosas que más me gustaba hacer era entrar en lugares desconocidos, ver otras costumbres y chusmear bibliotecas.

Este es el segundo desafío que comparto. Si querés, podés leer el primero, que trata de planificar. Espero que puedas unirte a mis desafíos y que te ayuden a escribir cada vez más.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *