POR FEDE ARRIOLA

 

Cada semana me siento toda una mañana para preparar mi taller presencial. Durante mucho tiempo fue una tarea muy complicada para mí, porque me tomaba mucho tiempo y energía.

 

Esto lo pude cambiar hace poco, cuando sistematicé la elección de la temática a trabajar. 

 

Antes elegía el tema al azar, a partir de algo que estaba leyendo en el momento, o a partir de una idea que se me ocurría.

 

Ahora me enfoco directamente en elegir los temas del sistema de escritura que aplico en mis propios cuentos y en los trabajos de mis alumnos. 

 

El sistema tiene estos pasos:planificación, escritura y corrección.

 

El problema que tengo actualmente, y que quiero que ustedes me ayuden a resolver, es el de elegir la lectura del taller.

 

Por eso en su momento se me había ocurrido leer un cuento por día, para tener siempre material a mano, y poder elegir mejor qué leer cada clase.

 

Los cuentos que suelo leer en el taller son cortos y tienen que estar anclados a las consignas de escritura y la teoría que trabajamos cada encuentro. Pero esto no tiene por qué ser una limitación para nosotros, ¿verdad?

 

Además, al leer un cuento por día vamos a tener, tanto ustedes como yo, muchísimos beneficios:

 

  • Trabajar el hábito. La falta de tiempo y la falta de costumbre hace que leamos menos de lo que nos gustaría. Pero si leemos un cuento por día nos va a resultar mucho más fácil incorporar el hábito.
  • Conocer nuevos autores. Hay tanto por leer y tanto por descubrir, que sentimos que no nos va a alcanzar la vida para conocer toda la literatura. Pero cuanto antes empecemos, mejor.
  • Mejorar nuestros cuentos. Al leer seguido, vamos a encontrar ideas que nos pueden ayudar a mejorar lo que nosotros estamos haciendo. Como por ejemplo, encontrar recursos de escritura, mejorar nuestras descripciones, o evitar cosas que otros escritores hacen y no nos agradan.
  • Saber de qué hablan. ¿Nunca te pasó estar en una conversación y no tener ni idea de lo que están hablando las otras personas? A mí sí, y más seguro de lo que me gustaría. Bueno, si nos dedicamos a leer un cuento por día, en el plano literario vamos a saber qué significa que una historia es kafkiana, o qué significa que un autor es muy borgeano, o que un escritor es muy creativo como Cortázar.

 

Ahora bien, una pregunta muy pertinente que me podrían hacer es: “Pero Fede, salamín, ¿de qué fiambrería saliste? Yo no tengo tiempo para leer un cuento por día”.

 

A lo que yo te voy a responder: “Entonces no deberías estar leyéndome, porque mi hermosa comunidad sabe que eso es una burda excusa. Además, si ellos no pueden con un día, no van a bajar los brazos y al día siguiente lo van a volver a intentar. Y si no les gusta un cuento, lo van a dejar. Y si un cuento les está tomando demasiado tiempo, lo van a continuar al día siguiente. Así que, aléjate intruso. Vade retro, Satana”.

 

¿O no es verdad?

 

Seguro ya se fue este intruso, así que esto va a quedar entre nos: no importa cuántos cuentos lleguemos a leer en agosto; ya con el hecho de intentarlo vamos a leer mucho más que ese desgraciado.


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