Hace un par de días se cumplieron cinco años de la publicación de mi primer libro. Por esta razón decidí hacer una reedición, en donde cambié el formato y corregí algunos poemas. Podés descargar y leer la segunda edición de El valle mortal de forma gratuita.

Escribir poesía y corregirla me permitió disfrutar de otros escritores. Pero también, este tipo de lecturas me inspira para trabajar en mis propios poemas y en mis historias. Es como un círculo virtuoso que nunca se termina.

Ya sé que muchos de mis alumnos y de los lectores del blog sienten cierto prejuicio ante este género, y ponen pruritos cuando recomiendo poetas; sin embargo, leer poesía es sumamente importante si queremos dedicarnos a escribir.

Por eso, el desafío de octubre consiste en leer poesía.

 

RAZONES PARA LEER POESÍA

Más allá del placer por el placer mismo, leer poesía nos permite tener más ideas, ampliar nuestro lenguaje, mejorar nuestra puntuación, animarnos a jugar con las palabras, reflexionar, tener más musicalidad al escribir, y desarrollar el hemisferio derecho, entre otras cosas.

Como la poesía es el género por excelencia para innovar con el lenguaje, ya que podemos usar de forma incorrecta la puntuación, inventar palabras o agregar abstracciones sin ton ni son, nuestras ideas en general pueden cobrar mucho vuelo.

Además, en general lleva muchísimo menos tiempo leer un poema que un cuento. Por eso, podemos leer varios de ellos al día sin mucho esfuerzo. En la sala de espera. En la parada de colectivo. Antes de bañarnos. Apenas nos despertamos. Antes de escribir un cuento. Antes de dormir.

 

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Decir que no nos gusta leer poesía es bastante estúpido, principalmente por dos razones: la primera es porque hay tanto escrito, que es imposible que no haya al menos un poema que te guste; la segunda, porque nos gustan cientos de canciones, y estas no son más que poemas, con alguna que otra licencia, con la métrica un poco más forzada, y en la mayoría de los casos, con mucho menos trabajo de corrección encima.

Vamos, que las canciones no son más que poemas disfrazados.

O como dijo alguien alguna vez: “Quizás los poemas y las canciones no sean lo mismo, pero los tendemos en la misma soga”. ¿En todos lados se dirá así? Si no entendés la referencia, por ser muy argenta, no tenés más que preguntarme 😉

Ya sabés, no hay más excusas para no leer poesía. Pero, ¿por dónde empezamos? Veamos algunas ideas:

 

  • Recomendaciones de cantautores. Si te gusta mucho la música, y conocés varios letristas, ya tenés mucho material para buscar. Ellos en sus entrevistas suelen comentar cuáles son sus lecturas. Por ejemplo, a Ismael Serrano le gusta Luis Cernuda. A Silvio Rodríguez le gusta José Martí. A Patti Smith le gusta Rimbaud. A Wallas de Massacre le gusta Alejandra Pizarnik. A Luis Alberto Spinetta le gustaba, por supuesto, Artaud. Lo que tenés que hacer es simplemente poner el nombre de alguien que admires y agregues la palabra “influencias”. Yo por ejemplo puse “Morrissey influencias” y me aparecieron: Oscar Wilde y Jack Kerouac.
  • Recomendaciones de escritores. Lo mismo que el punto anterior, pero con los escritores que te gustan. Así es como yo conocí a muchísimos autores que leí tiempo después. Por ejemplo, Bradbury nombraba mucho a Hemingway, y así es como conocí al gran autor norteamericano.
  • Preguntale a tu amigo lector. Todos tenemos a algún familiar o amigo que lee el doble o el triple que la mayoría. Mandale un mensaje y pedile que te haga una lista de poetas que posiblemente te puedan gustar.

 

 

Para terminar, quiero aclarar un error en el que incurren muchas personas que no leen habitualmente: la poesía no necesariamente tiene que tener rima ni métrica. De hecho, la mayoría de la poesía actual tiene verso libre.

¿Te sumás al desafío del mes? La idea es leer poesía todos los días, o dos, o tres… y nunca más detenerte.


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