POR FEDE ARRIOLA

 

Existen tres recursos principales a la hora de escribir: las descripciones, los diálogos y las acciones. Sobre los dos primeros, ya escribí en varias oportunidades. De hecho, cada uno ya tuvo su desafío del mes.

En esta oportunidad es el turno de las acciones.

Pero antes de contarles de qué se trata, quiero comentarles algunas cosas importantes que deberían tener en cuenta:

 

  • Si ustedes practican estos tres recursos van a lograr manejar un gran abanico de ideas a la hora de escribir. Cuanto mejores sean los diálogos, nuestros lectores van a sentir empatía por los personajes. Cuanto mejores sean nuestras descripciones, los lectores van a poder meterse en el universo de nuestra historia. Y así sucesivamente.
  • Estos no son los únicos recursos que existen, pero sí los que yo considero más importantes. También están los recuerdos, las reflexiones, las metáforas, etc.
  • Aunque escribamos buenas acciones, buenos diálogos y buenas descripciones, no significa que vayamos a escribir una buena historia, sino que va a ser entretenida. Para que nuestros cuentos y nuestras novelas sean más interesantes, no tenemos que perder de vista desarrollar nuestros personajes, el conflicto principal y los objetivos.

 

Ahora sí, hechas estas aclaraciones, hablemos del desafío del mes.

Las acciones son aquellas cosas que hacen nuestros personajes. Esto incluye tanto lo grande, como una persecución, un tiroteo, una pelea, como lo pequeño, como revisar el celular, acomodarse el pelo, revisar una cartera.

Si nuestras historias no tienen acciones, pareciera que el relato no avanza. Por el contrario, si abusamos de las acciones, y para colmo de males están mal escritas, el lector se pierde. Lo ideal es tener acciones bien escritas y en su justa medida.

Por eso, el desafío de este mes es escribir acciones. Varias ideas, para que lo puedas llevar a cabo:

 

  • Buscá cuentos que ya tengas escritos y revisá las acciones que tengan. Si son demasiadas en una misma escena, intentá agregarle otros recursos, como descripciones. Si no tienen ninguna acción, intentá agregarle y fijate si le da dinamismo a la lectura.
  • Revisá en cuentos que ya conozcas cómo manejan las acciones. Fijate qué te gusta y qué no de lo que vayas encontrando.
  • Escribí un párrafo diario de acciones que estén haciendo las personas a tu alrededor. Por ejemplo, si estás en el trabajo, cuando tengas una pausa, escribí que está haciendo algunos de tus compañeros: “Martín preparó la hamburguesa a un tiempo record. No llegué a ver en qué momento puso la lechuga, ni en qué momento la mayonesa. Pero ahí estaba el pedido listo. Después la dejó en la fuente y limpió la mesada”.
  • Reescribí alguna escena que te guste de alguna novela y modificá las acciones que realizan los personajes.

 

Como ya sabés, si querés compartir conmigo alguno de los resultados, no tenés más que dejarlo en los comentarios.


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