Por Fede Arriola

Una historia sin conflictos aburre.

Y hay dos reglas literarias que para mí son obligatorias: ser verosímiles y no aburrir.

Aunque casi todo lo que enseño tiene su excepción —por ejemplo, recomiendo escribir oraciones cortas, pero en el cuento No se culpe a nadie la falta de puntuación logra un efecto maravilloso—, estas dos reglas no la tienen.

O por lo menos yo no conozco ningún cuento ni ninguna novela en donde el aburrimiento o la falta de verosimilitud funcione.

Ahora bien, uno de los mejores elementos que tenemos a nuestra disposición para no aburrir son los conflictos.

QUÉ ES UN CONFLICTO

El conflicto es una situación concreta que afecta a uno o varios personajes.

Cuando digo que afecta a nuestros personajes, me refiero a que no lo deja indiferente. Por ejemplo, si alguien mata al perro de alguien, pero a este no le importa, entonces el conflicto no vale la pena ser contado… a menos que estemos hablando de alguien neurótico, lleno de contradicciones.

Existen tres clases de conflictos, y cada profesor les pone un nombre distinto. A mí me gusta llamarlos: personales, relacionales y ambientales.

Veamos en detalle cada uno de ellos.

CONFLICTOS PERSONALES

Son los que afectan a un solo personaje. Puede ser un ataque de pánico, una enfermedad, una fobia.

Imaginemos la siguiente situación: una chica es aracnofóbica y tiene que cruzar una puerta, pero en el ángulo superior pende una hermosa telaraña.

También pueden ser conflictos que estén en su cabeza, con las dudas que tiene, con sus miedos.

Uno de mis ejemplos preferidos, cuando hablo de los conflictos internos, es Hamlet.

CONFLICTOS RELACIONALES

Estos son los que más aparecen en las historias y afectan a dos o más personajes. Puede ser la pelea entre dos amigos, entre hermanos, entre una pareja, etc.

Cada vez que empieza un alumno mis clases particulares, hacemos un ejercicio para practicar los diálogos y los conflictos relacionales. Consiste en escribir una conversación entre nosotros, cada uno representando a un personaje.

Primero se encuentran en la calle, se saludan y después de un rato empiezan a discutir, creando así en conflicto relacional.

Este ejercicio también lo hice en el taller presencial. Los talleristas se sentaban en grupos de a dos y cada uno representaba a un personaje.

Los resultados fueron geniales. Incluso varios alumnos decidieron seguir con el ejercicio y convertirlo en un cuento propio, cambiando algunos detalles.

CONFLICTOS AMBIENTALES

También se los conoce como Conflictos con el entorno. Esta clase afecta a una gran cantidad de personajes y puede ser un accidente aéreo, un terremoto, un tsunami, la caída de un avión, una invasión extraterrestre, etc.

Recomiendo que nuestras historias no estén plagadas de esta clase de conflictos, porque perdería credibilidad. A menos que queramos hacer un experimento o queramos practicar.

***

Un consejo extra es que cada vez que leas una novela, un cuento o cada vez que veas una serie o una película, prestes atención a los conflictos que aparecen y los clasifiques. Esto te va a ayudar a practicar, aun sin estar escribiendo.


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