Ruth fue a mi taller presencial a grabar unos videos y de paso se quedó escuchando la clase. En un momento, alguien hizo un comentario negativo sobre su propia escritura, y mi amiga se rió. Sé lo que estaba pensando: la baja autoestima ataca de nuevo.

Ella recordó una situación que se repetía en mis primeros talleres, algo que no volví a hacer, pero que nos divertía mucho y que generaba un cambio positivo en el grupo: cada vez que alguien se tiraba abajo, yo lo hacía salir de mi casa y lo obligaba a tocar timbre. Cuando volvía a entrar, además de saludarnos tenía que dejar la mala onda afuera.

Y cada vez que un alumno hace un comentario donde se ataque sí mismos, o en donde me demuEstra su baja autoestima, se me paran las antenitas.

Sin ir más lejos, en estos días una alumna dijo algo que negativo sobre su falta de experiencia literaria. Este artículo es un resumen de lo que le respondí.

 

YA SABEMOS SUFICIENTE

Es cierto que cuantos más libros leemos y cuanta más experiencia tengamos, más herramientas podremos manejar. Sin embargo, debemos valorar lo que ya sabemos y lo que ya tenemos, que es muchísimo.

¿Y cómo nos damos cuenta de todo lo que sabemos? En el próximo punto va la respuesta. Pero mientras tanto, te tiro algunas pautas: sabés leer, sabés escribir hace años, estás empapado de historias.

Por ejemplo, una ventaja que tienen los músicos principiantes es que conocen muchísimas canciones, que la música suena constantemente. No es como el teatro o como la escultura, que para consumirlo hay que ser un actor activo, ir al museo, comprar una entrada o abrir un libro.

Sin embargo, a la hora de tocar un instrumento es todo un mundo. No nos enseñan el lenguaje musical en la escuela, y para aflojar los dedos para tocar la guitarra o el piano nos puede llevar un buen tiempo.

En cambio, nosotros los escritores no tenemos que aprender ninguna habilidad nueva. Ya sabemos leer y escribir. Y lo hacemos hace muchísimos años. Algunos tendrán más experiencia que otros, pero tampoco es algo tan complicado como aprender un instrumento de cero.

A eso sumémosle que vemos películas, series, leemos novelas y cuentos desde siempre. Estamos super habituados a consumir historias. Y por el lado de la poesía, conocemos infinidad de canciones. Es posible que muchas no estén a la altura, pero sí nos da una práctica enorme.

El problema surge si tenemos baja autoestima, ya que no vamos a valorar todo lo que sabemos.Y ya sabemos suficiente. Es más, sabemos un montón. Lo único es que tenemos todo eso desordenado en la cabeza.

Por eso, empecemos a poner las cosas en orden.

 

HACER UNA LISTA

El siguiente paso que te propongo que hagas para enfrentar el baja autoestima es el de una lista con todas las cosas que ya sabés hacer; no importa si no las sabés hacer como un profesional o que todavía te cuesten.

Por ejemplo, aparte de leer, escribir y conocer muchas canciones e historias, ya sabés qué es un personaje, qué es un conflicto y cuáles son las diferentes clases que existen, qué es el nudo de una historia, qué es un narrador.

Cuanto más anotemos mejor.

En varias oportunidades hice este juego con mis alumnos particulares. Cuando les mostraba la cantidad de cosas que sabían, pero especialmente, la cantidad de cosas en las que eran buenos -describiendo lugares, planificando la historia, escribiendo mucha cantidad, pensando en el lector, por citar algunos ejemplos-, después nos resultaba mucho más sencillo enfocarnos en las cosas que debíamos atacar, en las cosas que teníamos que aprender o practicar.

Repito, todos sabemos más de lo que imaginamos.

 

QUÉ COSAS PODEMOS MEJORAR PARA OLVIDARNOS DE LA BAJA AUTOESTIMA

Con la lista a mano, podemos descubrir qué cosas nos cuestan. Si querés y tenés tiempo, podés hacer una lista de las cosas que te gustaría mejorar.

Por ejemplo, si sentimos que no somos buenos escribiendo diálogos, ya sabemos qué es lo que tenés que googlear.

Estos cuellos de botella son los que diariamente enfrento, cuando estudio por las mañanas. Con el correr del tiempo me di cuenta que mejoraba en muchos aspectos de mi vida en los que estaba trabado y cómo iba dejando atrás la baja autoestima.

Esto ya lo conté muchas veces, pero siento que nunca está de más. Cuando fui a un taller de dramaturgia breve, siento que aprendí muchas cosas de cómo mejorar mis diálogos.

Y ciertos libros de escritura, como los de Marcelo di Marco, me ayudaron muchísimo a mejorar facetas de mi escritura en las que era flojo.

 

GENERAR UN PEQUEÑO SISTEMA

Soy muy fan del blog de Superhábitos.

“Chocolate por la noticia, Fede”.

Ah, ¿no lo sabían? Pensé que nunca lo había dicho.

Gracias a sus recursos fui mejorando mi baja autoestima a lo largo de los años.

En uno de sus últimos podcast hablaron en profunidad de un tema muy recurrente en sus artículos: la importancia de la sistematización. No por nada, dicho artículo lleva por nombre Cómo tener más tiempo libre y ser productivo. Allí plantean la idea de sistematizar no solo las cosas de nuestro negocio, sino también de nuestras cosas cotidianas.

Esto es algo que vengo realizando hace algún tiempo.

El impacto más grande lo tuve cuando sistematicé mi forma de escribir un cuento. Con la poesía no me pasaba, pero con la narrativa sí: daba vueltas sobre una idea y me costaba terminar todo lo que empezaba.

Hasta que generé un pequeño sistema para escribir, que es lo que te recomiendo: escribí una lista de pasos que te permitan enfocarte.

Mi sistema es el siguiente: planificar la historia, escribirla y corregir. Podés replicarla. Por supuesto, en cada etapa tengo pequeños pasos, pero no quiero marearte en este punto.


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