POR FEDE ARRIOLA

 

Ya sea que escribamos fantasía, ciencia ficción, realismo, o policial negro, es importante que nuestra redacción sea clara, para que los lectores se concentren en la historia.

Hay una tendencia en nuestros primeras historias y en nuestros primeros poemas de usar muchas palabras poco convencionales. Buscamos en el diccionario términos poco usuales, sinónimos, palabras en desuso. Pero la idea no es hacernos los cultos, sino encontrar el término correcto y usarlo en el lugar que corresponde.

A su vez, existe una tendencia a usar oraciones muy largas, con muchas comas, con infinidad de suboraciones que marean al lector.

Yo creo que es preferible que la historia sea buena, a que el lenguaje sea disruptivo. Pero sobre gustos…

Por eso, en este artículo, quiero compartirte algunos consejos para que evites el lenguaje ampuloso.

 

  • Intentá escribir oraciones breves. Muchas veces nuestras oraciones son muy largas y esto hace que nuestro lenguaje parezca algo que no es.
  • No uses palabras que no conozcas demasiado. Yo también tuve la tendencia a escribir con el diccionario al lado, pero esto puede ser un error.
  • No des por hecho que los lectores conocen todo lo que vos conocés, ya sea palabras, nombres de canciones, referencias a libros, etc. Muchas veces me gusta imaginar a un lector japonés, que no tiene por qué entender todas las cosas que yo conozco, los giros idiomáticos, los juegos de palabras.
  • Los términos técnicos pueden ser contraproducentes. Si sos científico y estás escribiendo un paper, se sobreentiende que los términos que uses se van a entender, porque los lectores van a ser colegas. Lo mismo los alumnos de una carrera que están haciendo su tesis doctoral, pongamos como ejemplo, de Filosofía. Pero en literatura esto cambia un poco.
  • Las metáforas ambiguas no ayudan. Ya me pasó muchas veces de encontrarme con pasajes en textos de mis alumnos que no terminaba de entender. Ellos me lo explicaban, poniéndome en contexto. Sin embargo, los lectores no siempre vamos a tener al lado al escritor, para que nos explique lo que quiso decir.

 

Sin embargo, vale aclarar que esto también depende un poco del gusto del escritor. Por eso es necesario que sepas a qué público lector estás escribiendo.

Porque algo que olvidan muchos escritores es que hay alguien del otro lado, un lector que no tiene por qué conocer el contexto previo, o lo que estábamos hablando. Y a esa persona tenemos que respetarla.

Es una línea muy fina, pero vale la pena esforzarse.


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