Durante años tuve un dilema en cuanto a los objetivos. No los literarios de los que ya hablo bastante, sino los que nos ponemos para nuestra vida.

Esto nos pasa a muchos de nosotros. Nos proponemos muchas cosas positivas a principio de año, como adelgazar o escribir más, pero con el correr de los meses, nos olvidamos de esas propuestas y nos vamos frustrando.

A esto le tenemos que sumar la falta de resultados concretos. Pensamos en nuestros escritores preferidos y pensamos que ellos tienen disciplina, o buena suerte.

Pero por primera vez en mi vida estoy conforme con los objetivos que me propuse. Así que en este artículo te quiero compartir las claves de ese cambio, y te invito a que vos hagas lo mismo.

 

¿QUÉ ES LO QUE CAMBIÓ?

Básicamente, todo fue gracias a un taller de planificación anual de los chicos de Superhábitos. Allí daban las claves para que puedas revisar el año que pasó y planificar de la mejor forma posible el siguiente.

Después de mucho trabajo, de analizar mi 2019, y mi vida en profundidad, para ver en qué áreas quiero hacer algún tipo de mejora, me propuse 7 objetivos. Uno de los cuales es literario.

Seguramente cumplir este objetivo no me cueste tanto como otros, porque ya tengo cierta experiencia al respecto, pero con el resto sí siento que tengo un desafío en el que trabajar.

 

PASO #1. PONERTE UN OBJETIVO CLARO

Mi problema principal a la hora de cumplir con los objetivos era que no estaban muy bien planteados.

Me proponía cosas vagas, sin ningún anclaje en la realidad, y difícil de llevar a la práctica.

La mejor forma de proponerse un buen objetivo tiene los siguientes pasos: medible, positivo, independiente, que sepamos desde donde partimos, que tenga una fecha de finalización y que sea el objetivo que mayor impacto tenga en nuestra área.

Veamos en detalle cada uno, con ejemplos:

  • Concreto. Significa que podamos separar el objetivo en pequeños pasos y que sea numérico, para que nos resulte más sencillo hacer ajustes. Por ejemplo: en lugar de proponernos escribir un libro de cuentos, pensar en escribir un libro con 20 cuentos. Ese número nos ayuda a tomar mejores decisiones y a dividir el trabajo.
  • Positivo. Muchas veces nos proponemos dejar de hacer cosas, como dejar de fumar o dejar de mirar tanto las redes sociales. Pero esto es difícil de cumplir. Leo Babauta, en cambio, recomienda que nuestros hábitos vayan por el lado positivo: hacer ejercicio, leer más, escribir una novela. Por ejemplo: en lugar de pensar un objetivo tan vago como dejar de postergar nuestro sueño literario, proponernos retomar el taller literario.
  • Independiente. Siempre tenemos que intentar que nuestros objetivos dependan de nosotros. Si hay algún objetivo que dependa de factores externos es complicado cumplirlo, porque no todos queremos lo mismo en la vida. Por ejemplo: en lugar de pensar en ganar un concurso literario, pensar en presentarte en tres concursos diferentes, independientemente del resultado.
  • Que sepamos de donde partimos. Esto es algo muy nuevo para mí, pero que me está dando grandes resultados. Implica saber desde dónde nos paramos a la hora de pensar el objetivo, si tenemos experiencia en el tema o si somos muy novatos. Esto nos va a ayudar a que seamos más honestos y no nos pongamos objetivos delirantes que sean imposibles de cumplir. Por ejemplo: “De escribir cuentos con regularidad, pero no corregirlos, y hacerlo de manera desordenada, a publicar mi primer libro de cuentos”.
  • Que tenga una fecha de finalización. Esto nos va a ayudar a que el objetivo tenga un plazo y que no lo vivamos postergando, por esa tendencia natural que tenemos a patear lo importante. Por ejemplo, retomar el taller literario antes de que terminen las vacaciones.
  • Que sea el objetivo con mayor impacto. Hace un par de semanas compartí mis objetivos en un grupo de emprendedores y uno de nuestros mentores me hizo una pregunta que me hizo cambiar muchas cosas de lo que me había propuesto. La pregunta dice así. “El objetivo, ¿es el que mayor impacto va a tener en esa área de tu vida?”. Responder a esta pregunta no es sencillo, pero sí nos ayuda a decidir con muchísimo más criterio cada objetivo.

Antes de pasar al siguiente paso, voy a compartirte mi objetivo literario del año, no solo para darte un ejemplo, sino también para comprometerme a trabajarlo a fondo. Dice así: “De escribir cuentos con regularidad, pero no corregirlos, y hacerlo de manera desordenada, a publicar mi primer libro de cuentos Con todos mis defectos (agregar fecha). Otro objetivo importante, ya que tiene que ver con quien soy. Encima es el momento ideal para hacerlo”.

Como verás, solo le falta fecha. Así que con el correr de los días voy a afinar eso.

 

PASO #2. CREAR UN PLAN PARA ALCANZARLO

Cuanto más concreto sea el objetivo, más probabilidades tenemos de poder alcanzarlo. Sin embargo, si no planificamos en detalle las cosas que vamos a hacer para alcanzarlo, nos vamos a quedar en la nada misma, y las pocas acciones que realicemos no van a llevarnos a buenos resultados.

Pero algo que quiero que tengas en cuenta antes de planificar es que no vas a tener toda la información de entrada. Por eso es importante que no pierdas de vista el objetivo ni el plan de acción, para hace ajustes a medida que pase el tiempo.

Para realizar un buen plan te recomiendo los siguientes tips.

  • Hipótesis. Las hipótesis son un consejo que planteó Matias Salom, cada vez que tenemos la idea de trabajar en algo. Esto nos permite saber si vamos por buen camino con nuestras ideas o tenemos que hacer cambios. Por ejemplo, una hipótesis que podemos plantearnos para publicar un libro sería: “Si le dedico 20 minutos cada mañana, después de desayunar, a escribir en mi libro, a mitad de año voy a poder terminarlo”. A partir de esta idea vamos a ver si estamos yendo por buen camino o hay cosas que modificar.
  • Hitos. Este es un consejo que recomienda Laura Ribas, y consiste en pensar en ciertas cosas concretas que si las logramos, nos avisan que estamos acercándonos a nuestro objetivo. Un buen ejemplo sobre publicar un libro sería: “Terminar de escribir y de corregir el libro”, “Encontrar una editorial para publicarlo”, “Mostrar el primer borrador a un profesor al que respete”.
  • Sistemas. Si empezamos a sistematizar las actividades que realizamos, va a ser mucho más simple concentrarnos en lo realmente importante y dejar ir las distracciones. Por ejemplo, mi sistema para escribir tiene tres pasos: la planificación de la historia, la escritura y la corrección. A su vez, cada una de estas etapas también tienen sus sistemas. Esto lo podrías trasladar a cualquier área de tu vida.
  • Estudio. Por último, un buen lugar para encontrar sistemas, y pasos a seguir es en los libros y cursos que hablen de los objetivos que te proponés. Por ejemplo, si tu objetivo es corregir tu libro, podés conseguir Atreverse a corregir de Marcelo di Marco y Nomi Penzdik.

 

Quizás te abrumes con tanta información. Pero estos consejos son temas que venimos trabajando hace bastante tiempo. Es cuestión de que te empieces a organizar mejor y que retomes cosas que ya hiciste en el pasado, como estudiar, o corregir.

 

PASO #3. REVISAR EL PLAN CADA TRES MESES

Para que tus resultados aumenten exponencialmente y que te acerques de un modo realista a tus objetivos literarios, es importante que hagas mediciones regulares de las cosas que vayas haciendo, y que hagas ajustes en base a esas mediciones.

El tiempo ideal para hacerlo es el de tres meses.

Un mes es demasiado pronto, seis meses es mucho. No lo digo yo, sino los chicos de Superhábitos.

De hecho, es algo que probé el año pasado y es la clave. Cada tres meses reviso cómo me fue y qué cosas tengo que mejorar. La mejora que tuve en muchísimos aspectos de mi vida fue maravillosa.

***

Lo único que me hacía falta es ponerme buenos objetivos, y esa es la clave para tener un gran año literario.

Espero que estos consejos te sirvan para que puedas cumplir tus sueños.

Si tenés alguna duda o se te ocurren más ideas, no dudes en comentarlo.

Categorías: Organización

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