POR QUÉ ES IMPORTANTE QUE UN ESCRITOR CONTINÚE CON SU FORMACIÓN

Muchas personas, después de terminar la escuela secundaria, o incluso al seguir el camino universitario, dejan la formación de lado.

Pasamos entre diez y quince años en instituciones educativas, cumpliendo horarios, respetando normas de conducta y siguiendo reglas. Quizás por eso muchos se cansan y dejan de estudiar.

Sin embargo, ir a la universidad no es la única forma que tenemos de aprender. Existen muchos caminos alternativos que te quiero compartir. Pero antes, hablemos de los problemas.

LOS PROBLEMAS

Al dejar nuestra formación de lado, empezamos a estancarnos. Nuestra creatividad se duerme. Empezamos a parecernos al resto de las personas, con opiniones prefabricadas e ideas viejas.

En el plano artístico, nos ponemos un techo innecesario. Hasta acá llegué, no voy a mejorar más allá de esto. No puedo escribir mejor, no puedo ser más creativo.

Por eso, vemos infinidad de músicos, escritores y artistas plásticos con un nivel creativo impresionante en su juventud, que empieza a decaer con los años.

Se dejan estar y empiezan una decadencia que se podría evitar.

LA FORMACIÓN DE LOS ESCRITORES

De todas las ramas artísticas, una de las que más deja de lado su formación es la de los escritores. A lo sumo, siguen leyendo mucho y corrigiendo, pero no más.

Por suerte con los años veo que esto se está revirtiendo. Principalmente, gracias a Internet. Pero es un camino lento y que lleva años.

En cambio, los actores van a clases de canto, los músicos aprenden nuevos instrumentos, los pintores empiezan encuadernación.

Salvo aquellos que hicieron carreras universitarias, son pocos los escritores que entienden la importancia de la formación. La mayoría se dejó estar. Hasta los profesionales que publican con regularidad tienen una escasa formación ulterior.

CÓMO SEGUIR CON NUESTRA FORMACIÓN

No es necesario que nos anotemos en una carrera universitaria o que hagamos un curso de posgrado. Con estos simples pasos, podemos seguir aprendiendo y mejorando nuestra formación como escritores.

  • Hacer cursos. Los cursos, tanto los online como los presenciales, son ideales para nuestra formación. Duran poco tiempo, tienen muchísimo contenido y nos ayudan a aprender temas muy específicos que elegimos nosotros y no un plan de estudio.
  • Asistir a talleres literarios. En donde más aprendí sobre el acto de escribir no fue en el profesorado. Sí me dio herramientas, aprendí muchísimas cosas, y leí como nunca antes. Pero fue gracias a los talleres en donde aprendí a escribir artísticamente.
  • Buscar un mentor. Un mentor es un profesor particular que te sigue los pasos y te guía. Los músicos lo usan muchísimo. Los mentores nos ayudan a enfocarnos, a trabajar nuestros errores y a acortar el camino.
  • Ver videos en Youtube. Los videos llegaron para quedarse. Actualmente existen muchos canales en donde podemos aprender temas muy específicos y que nos permiten mejorar nuestra escritura.
  • Escuchar podcast. El podcast es uno de mis formatos preferidos. Me gusta salir a caminar de noche y escuchar episodios de todo tipo. Aunque todavía no encontré ninguno de literatura que me guste. ¿Tenés alguna recomendación? 😉
  • Leer libros. Clásico, perpetuo, magnífico. Los libros son una fuente inagotable de conocimiento y siempre nos van a servir para nuestra formación. Como dijo una vez un profesor: “Separen su biblioteca entre los libros que disfruten y los libros para su formación”.
  • Abrir un blog. El blog te da una práctica como pocas actividades. Te obliga investigar sobre un tema, a seguir estudiando y a aprender temas que de otra manera no te hubieran interesado —Seo, marketing, diseño web, estadísticas, por citar algunos ejemplos—.

Las opciones son infinitas. Solo tenemos que tener la actitud necesaria y las ganas de seguir aprendiendo.

La formación tiene que ser constante, si queremos convertirnos en artistas y escribir buenas historias.

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